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Yo solo quería muslo pero me diste alas

Yo solo quería muslo pero me diste alas. Yo solo quería salir a bailar y que te rieras con mis ridículos pasos de baile, con lo bien que se me da bailar mal, solo quería que nos emborracháramos, de bar en bar, un soleado domingo de primavera, que llegáramos a casa muertos de risa y de deseo y que apagáramos la luz la cordura y el fuego, todo menos la música. Yo solo quería que me mirarás de la piel para adentro, que vieras en mí lo nunca visto, quería reservar del mundo solo un rincón tranquilo, quería que me necesitarás sin desesperación, sin grandes expectativas, sin prisa, sin miedo a necesitarme.

Solo quería que abrazarás mi fragilidad, mi pompa de jabón, que abrieras la puerta sin pestillo, quería que viajáramos en coche y on the road me acariciaras la pierna por debajo de la falda, solo quería llegar a tu lado y sentirme en casa, ver juntos la primera temporada de Fargo y que te gustará tanto como a mí, quería, necesitaba que me dijeras También esto pasará. Quería reírme a medias como se ríen los cómplices, que pudiésemos ser pareja no solo en el cine sino también  en la vida real,  en una partida de mus, en un concurso de tangos o en Pekín Express. Ser los Bony and Cyde de Arganzuela.

Quería que mi manera de divagar te resultase excitante, que te fascinarán mis imprescindibles, que camináramos acompasadamente igual que bailaban Ginger y Fred. Solo quería que me dijeras ¡la cena está lista!, solo aspiraba a pequeños desastres domésticos, quería una guerra de almohadas y plumas volando mientras el sol entraba por la ventana igualito que en las pelis del  sábado de Antena 3, quería que nos durmiéramos a la vez viendo un documental de Jacques Cousteau.  Solo quería que te enterneciera verme dormir, solo quería que me mudarás la piel en cada caricia, que bailaras para mí como Antoine El marido de la peluquera,   solo quería que a la mañana siguiente dudáramos si habíamos hecho la guerra o el amor,  que las sábanas fuesen el santo sudario y que la prueba del carbono 14 fuera irrefutable, solo quería que me llenaras la boca de aforismos, que te excitará verme leer, que sonrieras al verme con una taza de café en la mano levantando el dedo meñique , que mis excentricidades fueran para ti aquellas pequeñas cosas a las que Serrat les hizo una canción, que te rieras de mis complejos de un modo tal que yo también acabara riéndome, que me dijeras algo definitivo al estilo Cortázar, algo como  eso de que “Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que íbamos a encontrarnos”.


Yo solo quería compartir contigo las cosas que no quiero compartir con nadie, explicarte como fue mi infancia y que lo comprendieras, contarte que en 6º de EGB hice una colección de mocos y que te pareciera gracioso en vez de asqueroso, que hicieras trepidar a la rutina, que fueras capaz de meter mi genio en una botella y convertirlo en tres deseos, quería que no me asustasen las promesas para todos los días de la vida hasta que la muerte nos separe,  que juntáramos tu soledad y la mía, que me regalaras libros con dedicatoria, que fuéramos al cine más interesados en sentarnos en la última fila que en ver la película, que nunca nos faltara intensidad y que celebráramos nuestro primer aniversario muchos años,  solo quería que levantarás la tapa del baño, que me animarás a hacer más locuras, que no te intimidara mi complejo de superioridad ni te angustiara mi complejo de inferioridad, que tuviésemos un código que nadie más entiende. Aunque si soy sincera me hubiese conformado con mucho menos de lo que quería. Podía haber aceptado únicamente lo que te era posible ofrecer pero lo quería de otro modo.

Y ahora, digáselo con música…

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Solo quería que tu canción preferida de Sabina fuese Cristina, que me llamaras Cosita y me  dijeras Me va tu estilo hasta por detrás, que  te volvieran loco mis pechos colmados de nitroglicerina,  que me confundieras con una Western girl o con la  Chica de Ipanema,  que te gustara verme  bailar con pegatinas en el culo, que cantáramos juntos en un karaoke, tú en el delirio y yo en la calma de una forma sobrehumana…quería ser a coisa mas linda que eu vi passar,  que me explicaras que  No hay que llorar y que la vida es un carnaval y  las penas se van cantando Sin ti niña mala,  y que no me pidieras la luna tan solo el momento, y  que te dieras cuenta de que me he pintado la sonrisa de carmín y que ese vestido que nunca estrene, lo estreno hoy y que salgo a la calle buscando todo menos amor, que tu ropa nunca oliera a leña de otro hogar, que me preguntaras que puedo hacer si después de tanto tiempo no me dejas de querer, que me dieras tu alma entera si yo te diera garantías de que eres tú a quien yo espero,  que fuéramos un sueño imposible que busca la noche y que esperarás un poco, un poquito más para robarme mi felicidad y que no supieras con que excusa loca pasar por mi casaQue pasará un ángel y nos robara la voz y no nos importará,  solo quería que fueras un pez para llenar de corales mi cintura y hacer burbujas de amor bajo la luna uoooo. Yo solo quería bailar un Slow with you tonight.

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Me acompañan hasta cuando estoy sola

Que toda la vida es cine… lo decía Aute en aquella canción… y los sueños cine son. Y yo, que sueño mucho -más despierta que dormida- veo pasar mi vida en fotogramas, un guión sencillo que alguien siempre se encarga de complicar. Y en este plano secuencia de mi biografía, soy un día una diosa plateada bajando las escaleras del Olimpo y otro día, la más insignificante hormiga figurante de la película Antz. En un momento me quito un guante, dedo a dedo, mientras la cámara se acerca a mí y la enamoro, porque he nacido para eso y al siguiente alguien me rasga un ojo con una navaja a lo perro andaluz. A veces llamo a mi madre para contarle todas estas cosas y justo cuando marco, hago el gesto de señalar con el índice gritando “miiicaaaaasa” como lo haría un extraterrestre. Alguien que vive su vida como si fuera La historia Interminable tenía que acabar haciendo un post sobre cine.
Sin hacer una encuesta, pero basándome en mis conversaciones con muchas personas, me atrevo a afirmar que el plan estrella para una tarde gris y lluviosa –como la de hoy- es tumbarse en el sofá enroscada en una manta para ver una “pelí” y engullir palomitas o cualquier otra cosa hipercalórica que aún siga viva en la nevera. Si le añadimos la posibilidad de que un ser humano nos acompañe el plan puede ser un bálsamo y si la película es una de las de la lista que viene a continuación se convierte en elixir. Porque algunas películas son como las buenas amigas: acuden cuando las necesitas, te conducen a la mejor versión de ti misma, redecoran tu pensamiento, te enseñan a mirar como si fuera siempre la primera vez, te enganchan al mundo, te cambian perspectiva y dimensión y te ayudan mucho sin que te des ni cuenta.
Quiero aprovechar mi minuto de gloria, que es, este que dedicas a leerme,  para hacer un homenaje a mi pandilla de películas, las he llamado las 5 magníficas que me acompañan hasta cuando estoy sola. Me han enseñado importantes lecciones,  también a valorar la injustamente maltratada frivolidad. Sin ellas, mi mundo interior sería menos habitable.

Top 5 magnificas que me acompañan hasta cuando estoy sola

EL LADO OSCURO DEL CORAZÓN

 

Me descubrió a Benedetti, verla fue como abrir una ventana y que justo enfrente esté pasando el cometa Halley. Me abrió la puerta al mundo de las cosas que no tienen nombre. Supe que la vida iba a ponerse emocionante escuchando el poema Táctica y estrategia. Es probable, que mi visión distorsionada y nada realista del amor tenga aquí su origen porque, desde entonces, no les perdono bajo ningún concepto que no sepan volar, si no saben volar pierden el tiempo conmigo…Después de verla busco instintivamente en las mesillas de noche el botón que los manda directamente al abismo.

AMARCORD

 

«La belleza de tu film no estará en las imágenes sino en lo inefable que ellas desprenderán» (Robert Bresson). Eso es Amarcord, necesitaría un año para explicar las sensaciones y recuerdos que me trajo la secuencia inicial de los vilanos y la llegada de la primavera. Me gusta porque habla de lo universal, de lo esencial, a través de lo particular . Un año en un pueblo italiano. De Amarcord me acompaña siempre la escena de los inabarcables pechos de la estanquera y ese joven que todavía no sabe si le gusta o le asusta. Era muuuy pequeña cuando vi ese fragmento en un programa de Javier Gurruchaga y estoy segura de haber tenido entonces la intuición de que iba a ser una adulta poco convencional de gustos agridulces.

 

LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ

De niña me fascinó que alguien pudiese conseguir un vestido tan deslumbrante con unas cortinas de terciopelo verde. Después, lo que me engancho fue esa mujer que era todo coraje y ligereza llena de esas debilidades que la hacían tan humana. A Scarlett se le puede perdonar todo porque es una mujer que sabe lo que quiere y con fondo de armario, en lucha siempre.  ¡Joder! y esa manera de gritar “¡A Dios pongo por testigo!”a una “drama queen” como yo la marca de por vida. Pero sobre todo, por esa frase que he convertido en un mantra: “Ya lo pensaré mañana” Solo necesito escucharlo mentalmente, ni si quiera me hace falta decirlo en alto. Debe ser que invoco la fuerza de la tierra roja de Tara, pero es pronunciarla y de un plumazo se disipan mis nubarrones. Porque realmente mañana será otro día, e idearé algo para acercarme a lo que deseo.

 

 

 

LOS PUENTES DE MADISON

 

“La mayoría de las personas temen el cambio, pero si lo ves como algo con lo que siempre puedes contar puede ser un consuelo, no hay muchas cosas con las que realmente puedas contar.” Esta frase de Clint Eastwood fue exactamente eso, un consuelo y un comodín para los días en los que la rutina me atenaza, porque la vida, como a Francesca, en cualquier inesperado momento nos sorprende.  Desde que vi la escena en que se bañan juntos, siempre que encuentro una bañera la lleno de agua y me sumerjo en penumbra. Otra lección de esta película es que el amor, en ocasiones, no termina cuando acaba. Hay historias que se mueren al nacer y esto las hace perdurar mucho tiempo,  posiblemente porque no tuvieron que discutir por subir y bajar la tapa del WC.  Lo cotidiano puede pasar sobre una historia y arrasarla por completo. Y por último pude ver en la gran pantalla, antes de que me ocurriera personalmente, que la historia de amor más importante es en ocasiones aquella que no le cuentas a nadie, porque sabes que al exponerla la degradas. Ver a Harry el Sucio totalmente desarmado bajo la lluvia me produce más congoja que ver fotos mías de hace veinte años. Algunas mujeres, algunas veces, se quedan en la furgoneta de lo que se espera de ti. Esta secuencia se me aparece recurrentemente en las encrucijadas de la vida, aunque yo siempre me voy con el fotógrafo, siempre donde el corazón te lleve.

DESAYUNO CON DIAMANTES

“Si juntamos tu soledad y la mía, ¿qué tenemos, dos soledades o ninguna?”. Ajo Micropoetisa

Audrey nos enseña que la apariencia es un trampantojo, que en el punto medio no está la mediocridad sino la virtud, que a veces las situaciones más complicadas se resuelven de la manera más sencilla. Que la soledad te puede arañar en una fiesta, que la frivolidad puede ser otro diamante y deslumbrar con su brillo pero el vacío acecha incluso frente al escaparate de Tifanys. Que en la luna hay un rio y suena un oukelele.  Esta película, como el micropoema, muestra lo que puede ocurrir cuando se juntan dos medios fracasos, dos jaulas abiertas, dos días rojos, dos medias mentiras, dos zapatos de lagarto, dos quiero y no puedo, dos labios incendiados bajo la lluvia, dos apéndices de nada.

Antes de que en la pantalla ponga The End quiero confesar que en realidad Las 5 magnificas son diez, quince, trescientas por lo que no descarto volver sobre mi pandilla. Yo, que soy muy peliculera,  pensaba acabar mi post con un fundido a negro, pero en mi búsqueda de la originalidad he preferido cerrar con un beso a la gabardina.

 

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Se me fue La Musa

Ya no se hacen mayonesas como las de antes con ese sabor tan intenso y ese color amarillo mostaza, esa etiqueta con su cangrejito rojo,  que acabo de saber, se ha convertido  en un objeto de culto de los amantes de lo  vintage. Y es que era abrir una nevera ver un bote de Musa y a una le entraban ganas de comer langostinos, sabías con certeza que estabas en una casa de bien, en la que se comía como Dios manda.  Ese bote me daba seguridad.  La última vez que la vi fue en el lineal de un supermercado y le habían hecho una operación estética que la hacía irreconocible.  Dicen por ahí que el cirujano fue el mismo que le operó los labios a Carmen de Mairena, aunque se dicen tantas cosas. Y por si fuera poco sacrilegio, también cambiaron la receta y convirtieron a la estrella de las mayonesas en una vulgar actriz de reparto sin frase. Con ella no solo perdí el maridaje perfecto para los esparragos, perdí las certezas. Y sé que lo superaré, como todo, pero todavía estoy en ello.

No entraba en mis planes hoy hablar de salsas, pero la vida ya se sabe, es eso que pasa mientras estamos haciendo mayonesa.

Y toda esta verborrea, no es más que  un intento de justificar mi retraso en la publicación de mi post semanal, pero es que efectivamente no encontraba inspiración, hay quien dirá que se me fue la pinza, yo prefiero decir que se me fue La Musa.  No estoy preocupada, es habitual que  se me vaya, me desconcentro con facilidad.  He probado casi todos los hobbies posibles, me “pseudoenamoro” varias veces al día, cambio más de artista favorito que Beyonce de vestido en un concierto,  vivo más dispersa que el pueblo judío y fantaseo con mudarme a casi todas las ciudades a las que viajo.  Afortunadamente, he logrado reconciliarme con esta incomoda sensación  de que nada me interesa demasiado tiempo tras leer  una entrevista en El País a  Zygmunt Bauman,  sociólogo y filosofo, de más de 90 años, que es una de esas personas que piensan muy por encima de la media (la polaca y la española)  que nos ayudan a entender el mundo y sobre todo a explicarnos a nosotros mismos. Después de no poder estar más de acuerdo con lo que decía de las redes sociales, de los lideres políticos y del mundo que nos toca vivir,  me dio por “googlearlo”  y leyendo en diagonal algunos de sus textos encontré la clave para entender por qué soy así. Bien es cierto que  esto no me cambia la vida, pero saber que este inconformismo compulsivo  y que esta alergia a las cosas a largo plazo, se debe a cuestiones de evolución social me quita mucho peso de encima.

Este señor  habla del concepto de vida líquida en la sociedad actual:  “La vida líquida es una sucesión de nuevos comienzos con breves e indoloros finales”.Así lo  dice el polaco.  En el caso de las relaciones personales afirma que tenemos latente  la necesidad de unión pero que el miedo a profundizar nos impide crear lazos firmes y esta contradicción además nos acentúa la angustia. Y osada que soy siempre, he desarrollado mi teoría de la musa y de la dispersión y ya me he perdonado. Es tan reconfortante…Yo,  soy dispersa porque el mundo me hizo así.  La liquidez me vale no solo para explicar el  amor en los tiempos del ébola, sino la inconsistencia en general y el interés efímero por casi todo.  Esto es lo que me pasa, es lo que nos pasa a todos.  Se nos caducan las certezas más rápido que los Activia en la nevera.  Se me caducan hasta las ideas antes de haberlas contado.   Los compromisos asustan.  No queremos nunca atarnos,  ni siquiera a nuestro propio blog.

 Mr. Bauman,  desde aquí le agradezco permitirme llevar sus pensamientos a mi propio terreno, gracias a usted me he perdonado el retraso.  Además buscando una cosa (así encuentro últimamente casi todo) he llegado a otra, una noticia sobre un estudio de la Universidad de Wisconsin que afirma que  las personas más dispersas son más inteligentes. Si hubieran demostrado que la inteligencia es proporcional a la dispersión, podrías estar segur@ de estar ante la más inteligente de entre los seres humanos.

Aquí concluyo mi aprendizaje de esta semana y si no te queda claro cuál es, a mi tampoco. Supongo que los amantes de la mayonesa  pueden quedarse apenas con el primer párrafo…y a lo mejor si lo hubiera dejado ahí, hubiese sido suficiente,  tendemos siempre a alargar las cosas cuando ya están acabadas y eso que  no entraba en mis planes hoy hablar de mayonesa, pero la vida ya se sabe…

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Lo que no ocurre también tiene su historia

Lo que no ocurre también tiene su historia. Llevo tiempo dando vueltas a esta frase que creo que he leído en algún libro de Saramago. A veces pienso que no hay nada en mi cabeza verdaderamente mio, nada que yo haya pensado por mi misma. Cada destello, cada palabra  ya fueron pronunciadas. El  mundo me precede desde hace tanto tiempo que hay poco margen para la novedad…no es que me atormente es que simplemente he llegado tarde, si fuera Eva tendría una eternidad en blanco para darle sentido. Pero no soy Eva… y afortunadamente tengo más fondo de armario.

El cambio de año me pone inevitablemente reflexiva, me da por echar las cuentas de la vida y a en enero nunca me salen.  Me faltan personas y me sobran sentimientos y quisiera ser alguien que nunca seré.  Porque la vida va de elegir y en cada decisión aceptamos y renunciamos necesariamente.  Somos lo que comemos, bebemos, amamos, leemos, viajamos, escuchamos y soñamos, pero también dejamos de ser todo aquello a lo que renunciamos o que no se nos permitió.  Lo que no ocurre también tiene su historia y una no está tan cínica como para no saber que algunos trenes que perdemos son irrecuperables,  son caprichosos como el deseo y no paran más en esta estación.  Decir si, implica siempre una renuncia y esos caminos que abortas abren la puerta de la nostalgia y justo hoy, me da por pensar que cualquier vida no vivida pudo ser mejor y que desde luego, la real, no se parece en nada a la que imaginaba cuando era pequeña. Yo nunca me había imaginado con 40 años.  Y me convierto en una  niña angustiada por tener que levantarme, cada día. Sísifo, mi amigo imaginario,  de repente deja caer sobre mi su piedra y me pesa demasiado.

El instinto a veces nos salva, pero nos aleja también de los benditos lugares comunes, que son, el patio, la madre, lo que ya estaba escrito, aquello que no necesita nombre. La prisa por sentir gobierna casi siempre mis pasos y a veces, me precipito optando por ir a donde me esperan en vez de a donde yo quería ir. Y así, nace la biografía de la ausencia. Y aquellas cosas que no ocurrieron construyen su propia historia, la que no se contó porque no existió o porque quizá, aquel día confundimos el azar con la flor del naranjo.

Y mira si será cierto que todo lo que digo ya lo he visto antes en otro lugar, que hoy sin ir más lejos, he pasado por delante de un cartel que decía, cerrado por inventario y ha sido la precisa definición de mi estado mental. Y generalmente, en este hacer cuentas siempre me siento bendecida, pero hoy el foco no alumbra a la estrella sino a un cerco de luz vacía.  Por fortuna, mi preocupación por la historia de lo que pudo haber sido es un estado provisional… como hacer inventario y se desvanece cuando invoco mis  dos certezas de cabecera, porque aunque nadie se tomó la molestia de señalarme el camino con migas de pan, se que he llegado al único lugar que podía hacerme feliz, porque elegí enarbolar la bandera de Francia con los pechos al aire y decidí que buscar La Belleza era la única aspiración con sentido.

Ocurre a veces, que dos vidas convergen un instante, aunque la mayoría de las veces lo que pasa es que acaban separandose hasta el infinito y se convierten en tres: la tuya, la mía y lo que hubiese podido ser. Aunque siempre acabamos llegando a donde nos esperan y aún con el cosquilleo de que todo lo que se quedo en el camino también tiene su historia, llegará el 7 de enero y las cuentas de la vida volverán a ser exactas y estaré satisfecha porque  vida es literatura sobre pa-piel.

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¡Voy a ser mala!

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Las chicas buenas van al cielo y las malas a todas partes. En 2016 voy a ser  mala,  la tía guapa y borracha de la familia  y voy a ir a todas partes.  Al infierno cuando tenga frio y al cielo -puede que contigo-  en la hora de la siesta. Recorreré  paraísos perdidos y  ciudades invisibles. Voy a violar, si puedo, los diez mandamientos, incluso los de la ley de Caifás.  Voy a acostarme con chocolate en la boca,  a pasar domingos en pijama, sin ducharme,  a hacer pis en la bañera (incluso en la de tu casa),  a dejar de mirar las calorías y  a perder algunos amigos que hace tiempo que dejaron de serlo. Voy a decir lo que quiero. Voy a hacer solo lo que me de la gana.

Voy a ser mala, mala, mala y esperaré algún azote. Voy a mentir diciendo que llevo puestas cosas que no llevo y  que estoy haciendo cosas que no hago. Voy a manchar tu camisa con mi pintalabios rojo y a fumar como lo haría una femme fatal. Tendré más sueños húmedos. Voy a ser irreverente, indecente y a seducir a todos los señores guapos que me cruce. Voy a tener aventuras con hombres de más de 1.80,  barba,  nariz grande y  llenos de tatuajes. Desenterraré el hacha de guerra y  sacaré a flote mi alma de marinero. Voy a divorciar -si puedo- a alguno…simplemente para que sienta el aroma de la libertad. Voy a romperte el corazón, lo estrujaré entre mis manos. Y voy a desterrar las mariposas de mi estomago.

Voy a viajar a destinos prohibidos,  a  burlarme de la prudencia, conseguiré que me digas temeraria, haré realidad tus pesadillas,  seré más contradictoria si cabe,  probaré a hacer cosas sin paracaídas, a descubrir sin red, sin certeza, sin protección. Voy a ser amnésica. Voy a decirte que no. Voy a hacerte un boca a boca que te deje sin respiración.

Voy a hacerme un tatuaje solo porque un día bromeamos con la idea de hacernos el mismo. Voy a comprarme una moto para ser emperatriz de Lavapiés. Voy a pintar corazones de tiza en la pared (para que me vuelvas a ver) y voy a ponerme el disfraz de pecadora. Voy a perderme sola en Mexico DF. Voy a ir a la oficina con la ropa de ayer,  a demostrar empíricamente que todo lo que me gusta es ilegal es inmoral o engorda. Voy a cortar la cuerda del ancla,  a nadar más allá de la boya,  a bajar la ventanilla para despeinarme a lo Bridget Jones y me  comeré asado el unicornio con patatas. Voy a ser la mejor amiga  de la funcionaria asesina.

Voy a cantar con Rocio Jurado Muera el amor, después de haberlo roto de tanto usarlo  y  es posible que me muera en una discoteca llena de maricas. Voy a ser  Greta, Ava, Jane, Marlene, Jade, Lauren, Pepi, Luci y Bom, Juana, Samantha …sobre todo Samantha y el guion de mi vida será Sexo en Nueva York. Más madrastra y menos Blancanieves. Voy a contar cuentos que acaben fatal. Voy a bailar hasta que todo se solucione. Voy a bailar como si nadie me viera. Voy a bailar y celebraré tu ausencia.

Y todo esto será porque si me muero mañana, YO no me quedo con ganas de ná y TÚ, si te mueres mañana ¡no te quedes con ganas de ná!

 

 

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Dando un rodeo sin fin

Llevo toda la vida dando un rodeo sin fin, escribiendo “pa mis adentros” a veces hasta en papeles que luego pierdo literal y metafóricamente y ya va siendo hora de darle salida a esta cafetera a presión que no para nunca. Tengo tantas historias que me gustaría contar: anécdotas y reflexiones intrascendentes, poco relevantes o incluso… Sigue leyendo Dando un rodeo sin fin